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jueves, 11 de diciembre de 2008

África en el corazón

Como veis he abierto un blog titulado Cuadernos africanos iniciando así una nueva etapa bloguera. Quiero presentároslo y explicar el porqué de mi fascinación por África, aunque nunca he estado allí. No he estado allí pero África ocupa un lugar en mi corazón, como he visto que lo ocupa en todos los que sí han estado. En esto hay unanimidad. He hablado con o leído a periodistas, a misioneros, a viajeros, a estetas, a personas de organizaciones solidarias. África marca profundamente a todo el que se acerca a ella. África son sus gentes, África son sus paisajes, África es la música, África es una cierta concepción del mundo espiritual y unitaria frente a un mundo occidental decadente y fragmentario. Me siento cómodo en el mundo africano. Cuando un africano me da la mano siento una calidez y una paz que no siento siempre cuando me la da uno de aquí. Es difícil de explicar.

 Yo estuve unos años practicando zen. Me pasaba muchas horas en meditación sentado en posición de cuarto de loto. Durante la meditación el godo leía algún texto. Una vez me puse a practicar zazen pero no podía olvidar un pensamiento de Taizen Deshimaru, el monje que trajo el zen a Europa, que se refería a África. Se preguntaba ¿Y si el futuro estuviera en África? No recuerdo muy bien el origen de la meditación, pero me dije ¿Africa? Pero si África es un continente hundido, mísero, en la ruina. Taizen Deshimaru probablemente se refería a la fuerza espiritual de los africanos. Aquello se quedó en mí y años después cayeron en mis manos algunas obras de literatura africana como El fuego de los orígenes de Enmanuel Dongala, nigeriano. Me hizo pensar en otra cosmosvisión. 

Con motivo del nacimiento de mi segunda hija, cerca de la clínica, encontré una librería. En ella había en el escaparate un libro que me llamó poderosamente la atención. Se titulaba Cuadernos africanos de Alfonso Armada, del que este blog ha tomado el nombre, porque fue ese libro el que me abrió las puertas de lo africano. Se centraba en el genocidio tutsi de 1994. Recuerdo que lo viví lejanamente como lo vivió Occidente. Pero en los meses de abril y mayo de ese fatídico 1994 cerca de un millón de tutsis y hutus moderados fueron masacrados. Repasar aquellas fechas terribles me supuso una revisión de toda mi visión de África. ¿Qué continente era aquel que podía producir una matanza de aquellas dimensiones y a la vez revelara una tan gran fuerza humana para enfrentar la desgracia? ¡África se hace en la adversidad! Todo en relación a África es extraordinario: su crueldad pero también su humanismo y su generosidad, su propensión al diálogo y al encuentro y también a la atrocidad. No hay continente tan desgraciado como África pero tampoco tan rico en valores humanos. 

Seguí indagando fascinado en el tema. Descubrí el arte tradicional africano representado en máscaras y fetiches. ¡Qué fuerzas tan poderosas había encarnadas allí! En Barcelona hay una tienda llamada Africa negra donde tienen una exposición de arte tradicional africano. Las máscaras son terroríficas y oscuras. Un día le pregunté al dueño de la tienda por el sentido de aquellas máscaras. Él, que es un africanista reconocido en el mundo intelectual, no me quiso contestar. Me dijo que leyera libros sobre ello. Es lo que hice. Me empapé de lecturas en museos de antropología y etnología. Descubrí un mundo insospechado detrás de aquellas máscaras que no eran sino carcasas vacías colgadas de una tienda oscura de la calle de Banys vells de Barcelona. Aquellas máscaras representaban algo más profundo en su origen cuando fueron creadas sin ninguna voluntad artística. Aquellas máscaras evocaban a los espíritus y tenían una función de comunicar al mundo de lo visible con el mundo de lo invisible. Formaban parte de un rito sagrado del que se habían desgajado cuando alguien las había traído de allí y las había colgado en una tienda. Formaban parte de un mundo de creencias inmateriales en la comunicación con el más allá, que en el caso de África está también aquí.

 Lo dejo aquí. No quiero hacer este post más largo de lo necesario. Seguiré en los próximos días hablando de mi descubrimiento de África. Los que gustéis de saliros de caminos trillados seguid hablando conmigo. Esto es un círculo de conversaciones. El mayor placer que existe en África no es consumir. Es hablar, conversar. Nada vale más que una buena conversación con tiempo indefinido. Hay tiempo. Los africanos son muy pobres, terriblemente pobres, pero son ricos en lo que a nosotros nos falta tanto, el tiempo. El tiempo en África fluye de forma distinta. Su concepción del tiempo no es lineal como la nuestra. De ahí su fuerza y su condena en un mundo moderno. Seguiremos conversando. Sentaos aquí y hablad. Os escuchamos atentamente. 

17 comentarios:

Joselu dijo...

Las máscaras son talladas con determinadas maderas y realizadas con arreglo a unos ritos. Se utilizan en representaciones que suponen el contacto de los espectadores con el mundo invisible.

Animal de Fondo dijo...

Es muy sugerente el post y abarca muchos temas que sería interesante comentar. Me quedo con la comunicación entre el mundo visible y el invisible. Partiendo de la base -propia- de que no hay ningún indicio de que esa parte invisible esté animada, lo que nos muestran estas culturas es que hay muchas formas sutiles de indicar que no hay respuesta a lo que desconocemos. Está la que a mí me parece cada vez más brutal, que es la nuestra: ponerle un nombre único a todas las respuestas y hacer que ese nombre lo abarque todo. Y está esta otra de los africanos, que intenta ser más sutil y que reconoce que hay respuestas desconocidas, sí, pero enfurecidas o complacientes o sensuales, etc. Son respuestas parecidas a las de los griegos, que reconocían no saber los motivos racionales de la guerra, de los desastres, pero que reconocían que esos motivos son incompatibles, por ejemplo, con las leyes que rigen el amor. Me parece más burdo lo nuestro: lo mismo que provoca las condiciones necesarias para el amor, también lo hace con las de la muerte.
Creo haberme explicado mal, pero tampoco quiero ser menos genérico, para evitar encontrarme frente a nuestras ideas previas, que a veces impiden toda comunicación.
Un abrazo

Joselu dijo...

Animal de fondo,sentados bajo el baobab, hablamos del misterio que es la vida, el tiempo, la muerte. ¿Hay un más allá? No lo sé, no lo podemos saber. ¿Existe dios? ¿los espíritus? No lo podemos saber. No tenemos ninguna constancia de ello. Es el planteamiento del budismo, que no niega ni afirma nada del mundo trascendente. Simplemente está fuera de nuestro campo y no podemos regir nuestra vida por lo que tal vez esté más allá o no. ¿En realidad qué tenemos? Lo que está aquí y ahora. Nada más. Esto no cuadra con la visión africana en que todo está espiritualizado: la tierra, los animales, las plantas, los difuntos... Son dos sistemas distintos, pero la mentalidad tradicional africana ha respetado profundamente la naturaleza y se ha sentido próximo al mundo inmaterial. Me interesan estas cosmovisiones que hacen del ser humano algo que va más allá de lo visible y se adentra en el misterio y en lo sagrado. Me temo que Occidente es muy frágil a pesar de ser tan poderoso en lo militar, lo económico y en lo tecnológico. Se nos escapa el sentido de la vida que se reduce a consumir como deber patriótico. Nos veo sin raíces, desprovistos de profundidad. Hemos de cambiar tanto en tan poco tiempo que hemos perdido de vista lo fundamental: el sentido del vivir y la necesidad de compañía. Los africanos son pobres pero están con sus pies hincados en la tierra. Su relación con ella y con lo invisible les hace más resistentes. La peor tragedia para un africano es perder su alma y la soledad. Por supuesto que intento hablar con prudencia. No es posible abarcar a todos los africanos en estas consideraciones ni a todos los occidentales tampoco. Son tendencias generalizadas. Un abrazo.

Animal de Fondo dijo...

..."con la visión africana en que todo está espiritualizado: la tierra, los animales, las plantas, los difuntos"...Claro, pero es que esa espiritualización es material; quiero decir que es un modo inteligente de acercarse a lo material para entenderlo y que no tiene por qué incluir trascendencia o metafísica. Nosotros "digitalizamos" nuestras fórmulas, lo que es una manera burda de reducir a un concepto asuntos que son más complejos. No sirve decir: tierra+agua+semilla+nitrógeno+no sé qué abono y pesticida+tantas horas de salario. No, el cultivo de cualquier cosa es algo más complejo y más sutil, más "analógico". Haciendo analogías, (el cultivo es como un pájaro que roza con el ala...) nos acercamos más a la realidad, la tenemos más presente y su modelización en nuestro cerebro es más real, más acorde con la verdad y por eso tengo la intuición de que encierra más sabiduría. Es lo mismo que no me entraba en la cabeza al final de mi bachillerato, en las clases de religión, los silogismos acerca de que lo uno sea superación de lo politeo. He estudiado un poco, muy poco, el sistema religioso de los afrocubanos. Deriva de las comunidades que se transplantaron a América y pervive hoy en día. Los Orishas se enredan en las pasiones y las disputas humanas, participando y sintiendo, como los dioses de la Ilíada. Y dan y permiten tanta libertad que no puede hablarse de creencias sino más bien, creo yo, de recursos humanos. Prueba es la facilidad con la que tomaron nombres cristianos y se apropiaron de las iglesias como aposento cuando los españoles, una vez más, les hicimos ver a los primeros esclavos que no toleraríamos su incredulidad para con nuestros santos. Los cubanos de hoy en día nombran a los Orishas como convenga: Obbatalá o, si no te gusta ese nombre, la virgen de las mercedes. Por eso acogieron al Papa con tanta cortesía; no les molestaba que les hablara de cualquier cosa, si en definitiva podía ser una ayuda, o aunque no lo fuera. Eso es una libertad mental impresionante.
Y con respecto a la vaciedad de nuestro occidente, lo profundo está ahí, y también lo humano, rascando dentro. Somos sin duda, amordazado, el niño que fuimos y bastaría con dar un paso en la dirección que en nuestro corazón deseamos. Lo asombroso es que se consiga que todo el mundo combata contra sí mismo.
Y se está de maravilla en este árbol. Ya sabes que Louis I. Kahn, a quien admiro, decía que la primera escuela, donde está el germen de todas las demás, se dió bajo un árbol, con uno que hablaba y otros que fueron a escuchar y a hablar también.
Seguiremos.

Joselu dijo...

Cuando pensaba en lo africano era evidente que estaba presente en el Caribe, en Cuba por supuesto como señalas, en Brasil, en Haiti, en Estados Unidos... Creo que en lo negroafricano hay una enorme capacidad de sincretismo. Los negros son capaces de hacer compatibles tendencias aparentemente opuestas. También lo señalas cuando dices que se apropiaron de ritos cristianos y los nombraron como hiciera falta. Es fecunda esa combinación entre lo negroafricano y lo occidental. Lo señaló Léopold Sédar Senghor que asumió su ascendencia africana -su canto a la negritud es conocido- y la asunción de la cultura europea como por ejemplo la lengua francesa y parte de su tradición. Por otro lado, oí a un africano decir que los negros tienen mucho de niños. Esto no es políticamente correcto sostenerlo en público pero así lo oí a un intelectual africano en una conversación distendida. Ello no es muy productivo económicamente. Por eso el mundo necesita capacidad de síntesis. Me pregunto si el presidente Barack Obama no es un ejemplo de dicha síntesis. Gracias por tu presencia y tus palabras,amigo.

Antonio dijo...

Espero contagiarme de esta pasión africana tan sugerente.
Un saludo.

Mª Isabel González Martínez dijo...

Hace tiempo leo tus post sobre África, lugar que a mí me parece fascinante y eso que sólo conozco un poco la parte árabe (cosas de arabista). Es un lugar que engancha.
Estoy segura de que el África negra también lo es. De hecho, me encantaría viajar alguna vez a las tierras africanas negras para contemplar esos paisajes que aparecen en las películas o que se ven en algunos reportajes del National Geographic..
Del África árabe que yo conozco, recuerdo la mirada de la gente mezcla de alegría y la tristeza, así como la hospitalidad y la llamada a los sentidos que había en cada vuelta de la esquina. También recuerdo un transcurrir del tiempo mucho más lento, más pausado y sereno. Eso sí, no olvido la resignación que lo impregna todo y las ganas de huir de algunos.(Aunque, claro, puede que mi vivencia allí fuese el resultado de la visión europea que mira a este continente con las gafas del exotismo).
Gracias, Joselu, por ofrecer este espacio para compartir un té y charlas a la sombra del baobab.

Eloi BLQ dijo...

Un día tendrías que hacer un viaje por Africa como Ryszard Kapuscinski y escribir un libro. Estoy seguro que sería muy interesante ver tus reflexiones en viva persona en aquel continente.

saludos
eloi

Joselu dijo...

Isabel, cuando hablo de África tiendo a pensar en la África subsahariana. Es posible que sea un error de perspectiva. Creo que África -la del norte y la subsahariana- son sociedades tradicionales con fuertes valores pero también con costumbres que no resisten el análisis racional y moderno. Tienen que cambiar. En el momento que la modernidad entra en el panorama es imposible no ser puesto en cuestión por ella. En occidente hemos perdido joyas como las canciones tradicionales, los relatos orales, los romances porque nos hemos modernizado. Las mujeres que lavaban en el río era una bella imagen llena de poesía pero no tienen nada que hacer frente a las lavadoras. Es inevitable. Aunque quisiéramos aislar a África de ese embate sería imposible. Existen teléfonos móviles, twiter y televisiones que llegan y les cuentan como es el mundo occidental. Ya no hay color. Tienen que marcharse de sus tierras condenadas a la pobreza por la misma dinámica de la modernidad y nuestra avidez depredadora. Las viejas costumbres entran en crisis.Hay muchas novelas africanas que lo recrean. Imagino como decía Ryszard Kapuscinski que África ha de cambiar lo que le hará perder poesía y humanismo, pero es inevitable. De ahí imagino que esa resignación de la que hablas, de esa mezcla de tristeza y alegría, de las ganas de huir. La modernidad es liberadora pero lleva implícita muchas deshumanización y banalidad. Gracias por pasarte por aquí.

Joselu dijo...

Eloi, ya me gustaría viajar a África pero mi vida familiar me lo hace muy difícil, si no imposible. Doy por sentado que lo que me gustaría no sería una semana o dos en Senegal como turista o en viaje organizado. No, querría estar como mínimo tres meses moviéndome por mis propios medios. No creo que eso gustara a mi mujer ni mi trabajo me lo permitiera. Un saludo, Eloi, gracias por pasarte por este blog que huele a recién pintado.

Mª Isabel González Martínez dijo...

Joselu, no creo que sea un error de perspectiva. El problema es que sabemos lo que nos transmiten, enseñan o aquello por lo que nos interesamos. Lo árabe siempre está identificado con oriente y pensamos que no tiene que ver con lo africano. (Es fascinante ir al zoco de Marrakesh y ver que venden cosas relacionadas con las caravanas que transitan por Mauritania.)¡Menudos esfuerzos tuve que hacer durante la carrera!
En cuanto al tema de la modernidad, ya creo que tienen contacto con ella: internet, la televisión o el twitter andan mezclándose con otras cosas más tradicionales (formas de vestir, por ejemplo).
Hay algo que yo tengo grabado en la retina -hablo siempre de Marruecos o Túnez que son lo que yo conozco-, chabolas con parabólicas (me gustaría que pudieráis ver algunas fotos que tengo donde se recogen estas realidades, pero no pertenecen todavía a la era digital).
También recuerdo una noche en un bar del zoco de Tánger donde estaban viendo el GH (un horror)¿Qué puede pensar esta gente cuando ven semejante cosa?. Por supuesto, recuerdo la parte del zoco donde vendían teléfonos móviles o portátiles (de esto hace ya unos seis años), así como mercados donde se vendían dentaduras de segunda mano.
También me vienen a la cabeza conversaciones con trabajadores de la ONU que habían vivido en el África negra y que me comentaban lo diferente que era el África negra del África árabe-musulmana.
En fin, vaya historietas que cuento pero es que ese continente me parece, como a ti, muy diverso, rico y lleno de contrastes.
Saludos

Sill Scaroni dijo...

Dejo un poema:

HEMOS LLEGADO AL HOGAR

Hemos llegado al hogar
Desde la guerra sin sangre
Con el corazón abatido,
Nuestras botas llenas de orgullo
De la verdadera matanza del alma,
Y nos hemos preguntado
“¿Cuánto cuesta
ser querido y después abandonado?”
Hemos llegado al hogar
Y traído la promesa
Escrita en colores de arco iris
A través del cielo — para enterrar,
Pero no es el momento
De colocar coronas
Por los crímenes de ayer.
La noche amenaza,
El tiempo se disuelve,
Y nada conocemos
Del mañana.
Los tambores borboteantes
A la estrella hacen eco.
El bosque aúlla
Y entre los árboles
El oscuro sol aparece.
Hemos llegado al hogar
Cuando vacila la aurora
Cantando canciones de otras tierras,
La Marcha Fúnebre
Que nos viola los oídos,
Sabiendo que toda nuestra tradición y nuestras lágrimas
Se juegan al cara o cruz de una moneda.
Hemos llegado al hogar
Al pie de las verdes colinas
A beber el grito cálido
Y suave del canto de los pájaros.
A las playas ardientes
Donde los botes salen al mar
A desgranar la cosecha del océano
Y las tenaces gaviotas se hunden
Y deslizan volcando besos sobre las olas.
Hemos llegado al hogar
Donde a través del relámpago
Y la lluvia atronadora,
La peste, la sequía,
El espíritu empapado
Se demora en el camino arenoso
Sosteniendo los torturados restos
De la carne,
Ese espíritu que no pide
Al mundo favor alguno Sino la dignidad.

*Poema de Peters Lenrie, nacido en Bujul, capital de Gambia en 1932, titulado "Hemos llegado al hogar".

Malo Malísimo dijo...

La primera vez que África me llamó la atención, hace ya muchos años, era un niño, fue con la película "Amanecer Zulú", no se si la conoces. En si es mala y sólo cuenta como las tribus Zulues de zurraron la badana a su Majestad inglesa, después vinieron las películas sobre Sudáfrica, algunas muy buenas, lecturas, documentales, ONG's, bueno un poco de todo. Hace un par de meses, África a vuelto y curiosamente otra vez de la mano del cine, con "Diamante de Sangre" y "Hotel Ruanda" y de la TV con un documental de unos misioneros,quizás salesianos, no recuerdo bien. Ingente trabajo el de estas Mujeres y Hombres.
En África se lucha a diario por la vida, por la vida en el sentido más literal que uno pueda imaginar, sólo tenemos que ver las imágenes del Congo, ¿Cuando teminará esa masacre? Aquí ya no es cuestión de políticas, es cuestión de humanidad. Ya que habeis hablado de ello que Yemayá os sea propicia. Hace un par de meses, en una escapada a Lisboa, África me golpeó en forma de mujer, grande, incluso gorda, pero magnífica, con unos colores en la ropa, con una elegancia natural, con un porte, que solamente un africano podría tener.

José Luis Capilla Lasheras dijo...

Hola Joselu.

Disfruto muchísimo con la mirada que nos ofreces sobre este continente. Describes muchos valores e ideas que me atraen poderosamente.

No quiero dejar de preguntarte por el Zen. En un par de semanas comenzaré a hacer yoga. Busco ayuda en la iniciación a la meditación y a la práctica mental budista, pero no he encontrado nada específico en Zaragoza. Trataré de acercarme a través del yoga enseñado aún no sé bien desde qué perspectiva. ¿Qué me puedes contar de la meditación?, ¿qué te aportó?.

Quizá estoy comenzando un camino de búsqueda similar al que ya recorriste.

Un saludo.

Alonee dijo...

Muy buenas, Joselu:
un apunte; quizás, esa concepción africana del tiempo, esa rotura con la linealidad y anclaje en el pasado... quizás tenga que ver (salvando las distancias) con la concepción Japonesa, ¿no? La importancia de la tradición, de los antepasados...
Sin embargo, para bien y para mal, los japoneses han sabido unir esa cultura, al "progreso"...(al menos es mi opinión)
un placer leerte...

walkingwoman dijo...

¡Gracias por tu comentario! Llevo a África en mi corazón! He vivido y trabajado con niños desnutridos y hambrientos en Rwanda. Sufriendo y a la vez danzando... En situaciones de muerte el canto y la danza se convierten en fuerza, alegría y Vida. Incomprensible pero así es.

Me pasaré por tu blog

http://otromundoesposibletestimonios-gui.blogspot.com/

http://wwwlacasadelossueoscom-guy.blogspot.com

http://deartesanred-en.blogspot.com/ DEARTE+SANA RED-EN

Jorge Ramiro dijo...

Me parece que Africa es un lugar interesante para conocer y por eso quisiera lograr con Lan Argentina la chance de llegar de forma económica al mismo. Seguramente debe ser interesante conocer una cultura como la de este sitio